Voy a despertar junto al mar anhelando
Cada minuto de esa noche sin más,
Seguiré recordándole al viento mis plegarias
De que nunca hagas de mi piel un desierto,
Seguiré andando por las noches
Como cuando la inocencia era mi única guía,
Implorare a las estrellas besen tu boca en mi ausencia,
Y mis manos en las cuerdas del violín ajeno,
Dejaran la sangre que me devasta,
Esa que ya no puede ser solo tuya,
Es con la que mis años de niña solía buscarte hasta el fin de la primavera,
Solía dejarte en el invierno mi tacto frio
Buscando tus ojos negros para hacer cálido mi único anhelo,
Qué pasara hoy que desde la sombra de un pasado olvidado
Como fénix eleva el vuelo tu beso sagrado,
El que hace mis ojos mares
Donde navegamos soñando con la delgada y blanca ninfa,
Donde ahogamos los malos recuerdos,
Y derrocamos días de tedio que hoy nos habitan como insensatos espectadores
De la mala obra de un presente poco indulgente,
Aquella ninfa de piel pálida seguirá siendo nuestra guía
Con sus manos cálidas y aquellos ojos más anochecidos que los tuyos o los míos,
Nos dará la luz clara para retomar lo que jamás debió de terminar...



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