Una vez mas se nombran los temores,Se regenera el espíritu ambulante,
Cada noche se convence al ser de lo ya hecho
De lo no devuelto,
Sin zozobra se aceptan las cadencias,
Con orgullo se afrontan los pesares,
Las voces se enaltecen para apagar el desconsuelo
Que la vida diaria plasma,
Y si el camino se torna denso:
La voz lejana,
Las letras ausentes
Renuevan,
Cantan,
Embelesen a las manos torpes que ya no bailan,
Reviven las pasiones por los astros
Los que ya no le hablan a las paginas blancas,
Así los ojos descansaran de mañana
Cuando la inspiración renazca
Y la creación sea la disciplina diaria.

